Londoño, Carolina Marín
«¡Acérquese, señora! ¡Acérquese, señor!».
Los vendedores ambulantes cantan su mercancía a viva voz y por eso los llaman pregoneros. Ana la Pregonera tiene las frutas más sabrosas del pueblo: naranjas frescas, papayas, bananas, zapotes... Solo hay un problema, cada vez que las intenta vender, le sale voz de hormiga.